Martes, 15 de junio de 2010

Las descalificadas "calificadoras de cr?dito", representadas por la tripleta del oligopolio anglosaj?n Standard & Poor?s, Moody?s y Fitch? le asestaron en forma selectiva un golpe demoledor a Grecia y al euro (sin tocar a Estados Unidos ni a Gran Breta?a, t?cnicamente en peor situaci?n), lo cual aceler? la segunda ola del caos financiero global.
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Todo apunta a que, tras la brutalidad del ataque contra el euro y m?s all? de la an?cdota coyuntural de un pu?ado de especuladores inconscientes, ?vidos de ganancia, subyacen otros objetivos ?geopol?ticos- calculados mucho m?s fr?amente. Y ello, sobre todo, porque los apetitos especulativos, por codiciosos que sean, no pueden explicar por s? solos la duraci?n de una ofensiva que amenaza, incluso a corto plazo, no solo a la Zona Euro sino a la mism?sima Uni?n Europea.


?El problema es que, hasta el momento, nadie se ha tomado la molestia de denunciar el sofisma (por no decir el absurdo) que supone argumentar que restauraci?n de la confianza en los mercados ha de pasar, necesariamente, por la aplicaci?n de toda una serie de pol?ticas de ajuste. En primer lugar porque ?acaso se va a permitir que los mercados impongan, por s? solos, sus propias leyes a todos los dem?s? Por otro lado porque ?acaso no empieza a ser momento de poner en duda el capitalismo accionarial, an?nimo y viscoso, capaz de arruinar a un pa?s detr?s de otro, siguiendo qui?n sabe qu? opacos criterios?


?Son los anglosajones quienes intentan por todos los medios desestabilizar la moneda com?n europea ?el euro?, que es el logro mayor alcanzado hasta la fecha en el camino largo y dif?cil de la Uni?n Europea. Son los hedge funds desregulados de Nueva York y Londres los que se han empecinado en hundir el euro. Es el Financial Times quien da por segura la quiebra de Grecia, con la consiguiente reestructuraci?n que castigue a los bancos que le prestaron dinero y a sus gobiernos, que ?dice? han pretendido ayudarles de forma oblicua. Y es la prensa financiera anglosajona la que hace tiempo que presenta una visi?n extremadamente negativa de la econom?a espa?ola, que presenta unos datos que no son peores, por ejemplo, a los que brinda el Reino Unido. Tanto es as? que, en las recientes jornadas de Sitges, Joan Maria Nin ofreci? unas cifras comparativas entre Espa?a ?por un lado? y el Reino Unido y Holanda ?por otro?, relativas a la deuda privada, la deuda p?blica y la deuda externa, que provocaron asombro por ser mejores las espa?olas. ?Qu? busca entonces esta campa?a? De forma directa, la voladura del euro, e, indirectamente, la paralizaci?n de la construcci?n europea. ?En beneficio de qui?n?


?El quid de la cuesti?n est? en que el euro no tiene ninguna de las ventajas de las antiguas monedas ?nacionales? y s? todas sus desventajas. Como los estados europeos gastan cada uno en lo que les da la gana ampar?ndose en artificios contables ?por ejemplo, con la contabilizaci?n de las ayudas a los bancos de los pa?ses grandes?, nadie se responsabiliza de la moneda ?nica. En Europa el Banco Central Europeo no es una aut?ntica instituci?n econ?mica. No s?lo est? mal dirigido ?su director hablaba de inflaci?n en plena deflaci?n, al principio de la crisis?, sino que ni interviene regularmente en los mercados de deuda ?al fin lo ha hecho t?mida y puntualmente, cuando se redactaba esta nota?, ni apoya la producci?n inyectando liquidez a las grandes empresas, ni puede comprar deuda p?blica de primera emisi?n, ni ?a diferencia de la Reserva Federal americana? tampoco tiene el deber estatutario de proteger el empleo. S?lo ahora, en el momento de las dificultades, se ha creado para la ocasi?n una especie de bolsa com?n europea, para tratar de evitar los ataques especulativos en los mercados de deuda, ya que el ataque a la deuda p?blica de un estado de la UE resulta ser un ataque a todos ellos.

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?En cierto modo la econom?a europea est? atada de pies y manos. Al principio de la crisis se recurri?, como en Norteam?rica, a un endeudamiento p?blico de tipo keynesiano, y se cre? un d?ficit p?blico. Eso hizo de d?bil motorcillo de la econom?a durante unos meses. Pues el gran motor que hab?a funcionado antes de la crisis, la multiplicaci?n del cr?dito, se hab?a averiado por completo y duraderamente. Pero si la fuerza del d?lar, moneda mundial de referencia ?con China muy interesada en su buena salud, pues posee cantidades ingentes de deuda norteamericana?, puede financiar esas pol?ticas neokeynesianas, el euro no puede hacerlo. Pues lo que gasta de m?s un estado estropea la econom?a de los dem?s. En la UE no puede haber neokeynesianismo ni hay cr?dito. Por eso, dentro de la ortodoxia neoliberal, se impone a las poblaciones un ajuste duro? y ciego. ?Qu? motor puede encontrar la econom?a en Europa? ?D?nde est? el invento que tire de ella? Esta claro que hay crisis para rato.

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?M?s all? de las apariencias, lo que hay que tener claro es que los que en realidad siguen haciendo y deshaciendo son los grandes barones del Partido Republicano, y ello gracias al seductor Barack Obama. Por eso Estados Unidos tiene un doble discurso: el de los mercados y el de su presidente, que suele intervenir para tranquilizar a los europeos ?en estricta aplicaci?n de la Doctrina Monroe de no intervenci?n en los asuntos internos europeos, a menos que los intereses estrat?gicos de Estados Unidos pudieran verse afectados- y para urgirlos a estabilizar su moneda, o sea, las pol?ticas econ?micas europeas, indisociables de la salud, buena o mala, de su moneda com?n. Todo eso, por supuesto, no es injerencia en los asuntos internos de Europa, ?no! Aunque ?se han parado a imaginar por un momento a Angela Merkel o a Nicolas Sarkozy organizando Manhattan?

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El otro discurso, inaudible fuera de los c?rculos de poder, es el que enarbolan los amos de los mercados; es decir, los personajes an?nimos que ordenan millares de operaciones sin que los gobiernos puedan identificarlos f?cilmente, como reconoci? hace poco, la ministra francesa de Finanzas, Christine Lagarde. Se trata de aquellos que juegan al yoy? con las bolsas como los gatos lo hacen con los ratones: descontando las mismas subidas y bajadas que ellos mismos provocan.

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Esta criptocracia, ese poder internacional ante el cual el margen de maniobra real de los pol?ticos es reducido, est? compuesto por un pu?ado de personas con magnos intereses materiales? e ideol?gicos (porque no olvidemos que las ideas son las que, en realidad, gobiernan el mundo; el dinero es solo un instrumento para ponerlas en pr?ctica). A dichos personajes les caracteriza un irrefrenable deseo de poder y una bajeza moral sin l?mites, como demuestran las guerras que alientan o preparan en Asia Central, en el C?ucaso o en Oriente Medio.


?Esos oligarcas conforman la ?lite financiera, trabajan en los complejos militar-industriales, en las petroqu?micas y en la ingenier?a gen?tica, pero tambi?n son detectables entre los ide?logos y los grandes te?ricos que viven de legitimar el sistema; entre los nuevos predicadores, en definitiva, de la religi?n de la ganancia como nueva forma de monote?smo, el del mercado. Lo curioso es que esa gente tiene un discurso muy diferente al que articula el ventr?locuo que tiene en sus rodillas el carism?tico Barack Obama para que suelte sandeces neurol?pticas destinadas a las masas inquietas o para sermonear a los dirigentes europeos.


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?C?mo explicar, entonces, la evidente contradicci?n existente entre las inquietudes expresadas por el presidente Obama con respecto a la devaluaci?n del euro ?leg?timas, ya que a Estados Unidos le conviene un euro fuerte que siga garantizando que sus empresas sean competitivas, financie sus terror?ficos d?ficits presupuestarios (1,4 billones de d?lares) pero, sobre todo, pague el esfuerzo b?lico del Pent?gono en Irak, Afganist?n y Pakist?n- y la campa?a de desestabilizaci?n de las econom?as occidentales (e incluso asi?ticas) mediante ataques reiterados y sistem?ticos contra el euro en los mercados?


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?Hasta tal punto son voraces, inconsecuentes e irracionales los especuladores? ?No son, acaso, lo suficientemente inteligentes como para darse cuenta de que esta ofensiva contra la UE pone en peligro a todo el sistema porque est? llevando a la econom?a mundial al borde de una nueva fase de caos? ?Por qu?, entonces, esta suerte de danza al borde del abismo? Porque lo que ya no puede seguir sirviendo de excusa es esa est?pida frivolidad, seg?n la cual, los mercados tendr?an vida propia y que, precisamente por eso, resultar?an ?incontrolables?? En otras palabras, que todo esto ?no ser?a culpa de nadie? sino simple consecuencia de una imposibilidad material para controlar a los actores implicados y a sus excentricidades irracionales.

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?Plante?moslo, entonces, claramente: el riesgo de crac forma parte del meollo de la t?trica partida que est? siendo jugada. Los grandes jugadores, fr?os y calculadores, gustan de la ?teor?a de juegos? (de Neumann y Morgenstern), construcci?n probabil?stica ideada, en su tiempo, para asentar la doctrina de la disuasi?n nuclear? Gana el que m?s ?rdagos letales lanza. El ejemplo m?s elocuente es lo que est? ocurriendo actualmente: desestabilizar las econom?as europeas, a pesar de las incidencias, notables y ya mencionadas, que eso puede tener en t?rminos sist?micos, para algunos, tiene sentido. ?Por qu?? Pues, para empezar, porque el caos financiero, monetario y econ?mico puede hacer ganar mucho dinero.


De hecho, el arriesgado juego habr? valido la pena si, al final del mismo, Europa termina arrodill?ndose, comenzando por la peque?a Grecia. Dicho pa?s que es -junto con Italia, Espa?a, Irlanda y Portugal- uno de los eslabones m?s fr?giles de la Zona Euro ha sido, hasta ahora, una suerte de electr?n libre que ha dificultado una integraci?n plena de los Balcanes en el tejido geoestrat?gico estadounidense y un control total de la VI Flota sobre el Mediterr?neo Oriental (futuro s?percorredor energ?tico en el que, actualmente, el proyecto de gasoducto occidental Nabucco est? compitiendo con el programa ruso South Stream).


?Al final de todo este proceso, puede que los especuladores tengan bastante que perder si la comunidad internacional termina poni?ndose de acuerdo para controlar sus apetitos y regular los mercados, pero, en todo caso, ellos, al haber promovido un ?caos constructivo?, habr?n creado las condiciones para que se produzcan nuevas confrontaciones.


Publicado por ARMAKdeODELOT @ 2:14
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